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PARTE V · Astronomía y cosmología

40

El Sol y el funcionamiento de las estrellas

Cómo se sostiene, alimenta y observa una estrella

Capítulo 40 · 81 capítulos publicados

En este capítulo

Una estrella pierde energía continuamente y, sin embargo, puede mantener durante miles de millones de años un tamaño relativamente estable. El Sol no dispone de una pared que contenga su materia ni de una superficie sólida que soporte su peso. Tampoco puede conservar indefinidamente un calor inicial mientras ilumina el espacio. Explicar su persistencia exige resolver dos problemas distintos: qué impide el colapso inmediato y qué repone la energía emitida.

La distinción afecta también a los planetas del capítulo anterior. Su iluminación depende de una estrella cuya luminosidad, espectro y actividad tienen causas físicas. La zona habitable no se entiende por completo sin comprender la fuente de radiación que la define. El Sol permite estudiar esa fuente con una precisión imposible en la mayoría de las estrellas, pero no representa todas sus variantes: la masa y la composición cambian la manera de producir, transportar y liberar energía.

40.1. Del disco luminoso a una estructura física#

La luz solar procede principalmente de una capa llamada fotosfera. No es una corteza. Es la región desde la cual una parte importante de la radiación visible consigue escapar sin volver a interactuar con la materia. A mayor profundidad, las interacciones son demasiado frecuentes para ver directamente el interior. La superficie que dibuja el disco solar es, por tanto, una frontera de visibilidad, no el borde de un cuerpo sólido.

El tamaño angular del disco y la distancia al Sol permiten inferir un radio cercano a 700.000 kilómetros. El espectro y el flujo total emitido corresponden a una temperatura efectiva de aproximadamente 5.800 kelvin. El centro alcanza unos 15 millones de kelvin: esta última cifra procede de modelos contrastados, no de introducir un termómetro ni de leer directamente el color del disco. (NASA, Sun: Facts)

La temperatura efectiva se define por la energía emitida por unidad de superficie. Es la temperatura que tendría un emisor térmico ideal con el mismo flujo total. No significa que cada punto de la fotosfera, cada altura de su atmósfera y cada longitud de onda correspondan a una temperatura idéntica. Las líneas espectrales contienen precisamente información sobre esas diferencias.

En buena parte del interior, los electrones no permanecen ligados a núcleos individuales. Esta mezcla de partículas cargadas constituye un plasma. Aunque su carga total sea casi neutra, responde a campos eléctricos y magnéticos. No basta imaginar un gas de pequeñas bolas independientes: movimientos colectivos y campos pueden transmitir fuerzas y energía a grandes distancias dentro del material.

La masa solar se determina principalmente mediante su influencia gravitatoria sobre las órbitas. El tamaño, la luminosidad y la composición superficial se obtienen por cadenas de medición diferentes. Esa separación es útil: un modelo del Sol debe satisfacer simultáneamente restricciones que no nacen todas del mismo instrumento ni del mismo supuesto.

40.2. El peso se sostiene mediante un gradiente de presión#

Una pequeña capa dentro del Sol siente gravedad hacia el centro. También recibe presión de la materia vecina por todos sus lados. Para que no acelere radialmente, la presión desde el lado interior debe superar la que recibe desde el exterior en una cantidad que compense su peso. La presión aumenta hacia el centro porque las capas profundas deben sostener más material.

Este balance se llama equilibrio hidrostático. La palabra no exige inmovilidad absoluta: puede coexistir con convección, oscilaciones y cambios lentos. Significa que, al promediar los movimientos apropiados, la estrella no está sufriendo un colapso o una expansión global rápida. En una estrella aproximadamente esférica, el razonamiento se aplica capa por capa, no mediante una única presión ejercida desde el centro.

El movimiento térmico de las partículas contribuye a la presión. También lo hace la radiación al intercambiar cantidad de movimiento con la materia; su importancia relativa aumenta en algunas estrellas muy luminosas. En el Sol, la presión del gas es fundamental para el soporte interior. La gravedad no queda anulada: continúa actuando y es necesaria para mantener la configuración confinada.

No debe dibujarse la fusión como una fuerza misteriosa que empuja hacia fuera. Las reacciones nucleares suministran energía. Esa energía ayuda a mantener las condiciones térmicas de las que depende la presión. El soporte mecánico y el abastecimiento energético están conectados, pero no son la misma ecuación ni ocurren en la misma escala temporal.

Una estrella podría conservar equilibrio mecánico durante un intervalo mientras se contrae lentamente y obtiene energía de esa contracción. Esto sucede en fases de su evolución. La fusión no es indispensable para toda configuración autogravitante estable: las enanas blancas del capítulo 42 constituyen otro ejemplo. Sí es decisiva para prolongar durante tanto tiempo la etapa solar de fusión de hidrógeno en el núcleo.

Figura 40.1 — Sostener la estrella y reponer su energía son condiciones distintas

Una capa estelar recibe presión desde ambos lados y gravedad hacia dentro; un panel separado sigue la energía desde el núcleo hasta la emisión.

Clave de lectura. La presión cambia con la profundidad y sostiene cada capa. La fusión repone energía que la estrella pierde; no constituye una fuerza adicional independiente de la presión.

40.3. La fusión cambia el balance de energía nuclear#

Los núcleos de hidrógeno tienen carga positiva y se repelen eléctricamente. Para formar un núcleo más ligado deben aproximarse hasta que la interacción nuclear resulte relevante. La elevada temperatura y densidad del centro favorecen encuentros, pero una descripción clásica de partículas que simplemente superan una barrera no basta. La mecánica cuántica permite una probabilidad de atravesarla, el efecto túnel, incluso cuando la energía del encuentro sería insuficiente en el modelo clásico.

En el Sol predomina una cadena de reacciones que comienza con protones y termina, en conjunto, formando helio. Incluye transformaciones de partículas gobernadas por la interacción débil. La baja probabilidad de pasos decisivos ayuda a explicar por qué el combustible no se consume de golpe. El núcleo mantiene muchísimas reacciones simultáneas, aunque un encuentro concreto rara vez inicie la cadena completa. (NASA / Marshall Solar Physics, The Solar Interior)

El helio resultante está más ligado que los constituyentes iniciales separados. Al comparar correctamente todos los participantes, la masa en reposo de los productos es menor. La diferencia corresponde a energía liberada:

E=Δmc2

Aquí E es energía, medida en julios; Δm es la diferencia de masa, en kilogramos; y c es la velocidad de la luz en el vacío, en metros por segundo. La relación no afirma que desaparezca energía ni que toda la masa de los reactivos se convierta en luz. Una pequeña fracción del balance de masa en reposo pasa a otras formas de energía, mientras la mayor parte permanece en las partículas finales.

Ejemplo construido. Una disminución de masa en reposo de un kilogramo corresponde aproximadamente a 9×1016 julios. El enorme factor procede de elevar al cuadrado una velocidad cercana a 3×108 metros por segundo. El ejemplo muestra por qué las transformaciones nucleares pueden sostener una estrella mucho más tiempo que procesos químicos con la misma masa disponible; no describe un procedimiento para realizar esa conversión.

Parte de la energía queda en partículas y radiación que interactúan intensamente con el plasma. Otra parte sale transportada por neutrinos, partículas con interacciones muy poco frecuentes. El balance de generación debe incluir ambas salidas. La luminosidad electromagnética no es, por sí sola, toda la potencia liberada por las reacciones.

Existe además una vía en la que núcleos de carbono, nitrógeno y oxígeno participan en un ciclo que transforma hidrógeno en helio. Su función es nuclear, no química. En el Sol aporta una fracción pequeña de la energía, mientras que en estrellas suficientemente calientes puede dominar. Borexino presentó en 2020 evidencia experimental de neutrinos de ese ciclo; la identificación aporta una comprobación del mecanismo, no una fotografía de las reacciones. (M. Agostini y colaboradores / Colaboración Borexino, 2020, Experimental evidence of neutrinos produced in the CNO fusion cycle in the Sun)

40.4. Un equilibrio capaz de corregir perturbaciones#

Las reacciones nucleares son sensibles a la temperatura. Esto parece anunciar inestabilidad: más calor produce más reacciones, que producen todavía más calor. Pero falta considerar cómo responde la estrella a ese incremento energético. En un núcleo sostenido principalmente por gas térmico, el calentamiento favorece la expansión. Al expandirse, el material realiza trabajo y puede enfriarse, reduciendo la intensidad de las reacciones.

El proceso inverso también interviene. Si la generación resulta insuficiente para compensar las pérdidas, la estrella puede contraerse. La contracción libera energía gravitatoria y eleva la temperatura interna bajo las condiciones apropiadas. Las reacciones se intensifican y tienden a restaurar un balance. Este acoplamiento entre estructura y generación actúa como una regulación física, no como una finalidad de la estrella.

La explicación exige distinguir un sistema autogravitante de un gas encerrado en un recipiente rígido. Una estrella que pierde energía puede terminar con un núcleo más caliente porque cambia su tamaño y su energía gravitatoria. No contradice la conservación: hay que contar la energía del conjunto, no observar únicamente el movimiento térmico de sus partículas.

El equilibrio térmico aproximado significa que la energía generada y liberada por cambios estructurales compensa la que sale. No implica que todas las capas estén a la misma temperatura. Para transportar energía del interior al exterior hace falta precisamente una distribución térmica que permita ese flujo. Tampoco implica que cada región produzca exactamente la energía que emite hacia la siguiente.

Esta regulación tiene un dominio de validez. Si la presión depende poco de la temperatura, como sucede en ciertos núcleos con materia degenerada, calentar no provoca de inmediato la expansión estabilizadora esperada. Si cambian el combustible o la composición central, también cambia la configuración posible. La larga estabilidad solar es una fase, no una propiedad eterna de cualquier masa de plasma.

40.5. Transportar energía no equivale a transportar el mismo fotón#

La radiación encuentra un interior opaco. Puede dispersarse, absorberse y volver a emitirse; intercambia energía con partículas y cambia de dirección reiteradamente. El transporte neto se dirige desde regiones más calientes hacia regiones más frías, aunque los recorridos microscópicos no apunten todos hacia fuera.

Se llama difusión radiativa al resultado colectivo de esas interacciones. No debe imaginarse un fotón nacido en una reacción nuclear que conserva su identidad y atraviesa toda la estrella hasta alcanzar un ojo. La absorción y la emisión destruyen esa biografía sencilla. Tampoco los fotones visibles que escapan conservan, como conjunto, la distribución de energías de la radiación producida inicialmente en el núcleo.

Cuando la radiación no puede transportar suficientemente la energía con una variación suave de temperatura, el fluido puede volverse inestable frente a movimientos verticales. Una porción desplazada que conserva temporalmente más calor que su entorno resulta menos densa a presión comparable y continúa ascendiendo. Otras porciones descienden y el movimiento transporta energía. Eso es convección, no ebullición en el sentido de convertir un líquido en vapor.

En el Sol, una extensa región interior transporta energía principalmente por radiación y la envoltura externa presenta convección. Su base se encuentra aproximadamente al 70 % del radio solar contado desde el centro. La frontera no es una membrana: indica un cambio en el mecanismo dominante y en la estabilidad del plasma. (NASA / Marshall Solar Physics, The Solar Interior)

La convección también mezcla composición. Por ello, su extensión influye en cuánto combustible puede acceder a una región de fusión y en la relación entre composición superficial e interior. Otras estrellas tienen distribuciones distintas: algunas poseen núcleos convectivos; las de masa muy baja pueden mezclar por convección una gran parte de su volumen. No es legítimo ampliar el corte del Sol y tratarlo como plantilla de todas ellas.

Al alcanzar regiones desde las que la radiación escapa con facilidad, la energía abandona la estrella. La granulación visible en observaciones de la fotosfera revela la circulación próxima a esa transición. El patrón observado representa movimientos superficiales relacionados con el transporte; no permite seguir directamente una misma corriente hasta el núcleo.

Figura 40.2 — La energía cruza regiones con mecanismos diferentes

El núcleo ocupa la región central; la energía pasa por una zona radiativa y por una envoltura convectiva antes de escapar desde la fotosfera.

Clave de lectura. Las fronteras son aproximadas y no son paredes. El esquema distingue los mecanismos dominantes del Sol; otras estrellas distribuyen de otro modo sus regiones convectivas.

40.6. Color, tamaño y luminosidad dicen cosas diferentes#

Una estrella puede ser muy luminosa porque cada metro cuadrado emite mucho o porque dispone de una superficie enorme. Si se aproxima su emisión total mediante una temperatura efectiva, la relación es:

L=4πR2σTef4

L es la luminosidad total, en vatios; R, el radio, en metros; Tef, la temperatura efectiva, en kelvin; y σ, la constante de Stefan-Boltzmann, aproximadamente 5,67×10−8 Wm−2K−4. El factor 4πR2 representa el área de una esfera. La definición de temperatura efectiva permite usar esta relación para el flujo total sin afirmar que el espectro real carece de líneas.

Ejemplo construido. Dos estrellas con la misma temperatura efectiva, pero radios en proporción de diez a uno, emiten luminosidades en proporción de cien a uno. Si tienen el mismo radio y una duplica su temperatura efectiva, su luminosidad aumenta dieciséis veces. De ahí que «más azul», «más grande» y «más luminosa» no sean expresiones intercambiables.

El color observado añade otras complicaciones. El polvo puede absorber y dispersar preferentemente parte de la luz de longitud de onda corta, enrojeciendo una fuente sin enfriar su fotosfera. La respuesta del detector y la banda utilizada también importan. Para inferir temperatura se compara información espectral con modelos de atmósfera y se considera la modificación sufrida durante el viaje.

Las líneas de un elemento no dependen únicamente de cuánto abunda. Requieren átomos o iones en estados capaces de absorber o emitir esas transiciones. Una atmósfera demasiado caliente puede ionizar una especie; una demasiado fría puede poblar poco los niveles necesarios. Por eso una línea de hidrógeno más intensa no demuestra, por sí sola, una mayor proporción de hidrógeno. (NASA / Imagine the Universe!, Spectra — Introduction)

La clasificación espectral reúne regularidades asociadas sobre todo a temperatura y también a otras propiedades atmosféricas. Su utilidad consiste en condensar diferencias físicas, no en reemplazar su explicación por letras. Al combinar temperatura y luminosidad se construye el diagrama que permitirá seguir la evolución estelar en el capítulo 41. Todavía falta distinguir una posición en ese diagrama de una edad: estrellas distintas pueden compartir temperatura sin compartir historia.

40.7. Comprobar el interior sin verlo#

Las oscilaciones solares producen desplazamientos de la superficie que se miden mediante cambios Doppler en líneas espectrales. Diferentes patrones de vibración exploran diferentes regiones interiores. Sus frecuencias dependen de la velocidad de propagación de las perturbaciones y, por tanto, de las condiciones de la materia atravesada. Esta es la base de la heliosismología. (David H. Hathaway / NASA Marshall Solar Physics, Surface Waves and Helioseismology)

La cadena probatoria no consiste en oír un sonido que cruza el vacío. El instrumento recibe luz, mide variaciones de velocidad superficial y obtiene un conjunto de frecuencias. Un modelo predice esas frecuencias para una estructura interior. La comparación restringe perfiles de propiedades como la velocidad del sonido y la rotación. La inferencia sigue necesitando física del plasma y métodos de inversión; no entrega cada variable interior sin dependencia de las demás.

Los neutrinos proporcionan otra prueba. Su escasa interacción permite que muchos abandonen las regiones de producción sin quedar atrapados en la difusión radiativa. Sin embargo, detectarlos exige separar rarísimos eventos de señales de fondo y distinguir qué reacciones del detector son sensibles a cada clase de neutrino.

Durante décadas, algunas mediciones del flujo de neutrinos electrónicos resultaban menores que las predicciones solares. La solución no fue decretar que el Sol había dejado de fusionar. Las clases de neutrinos, llamadas sabores, pueden transformarse durante su propagación. SNO midió reacciones sensibles al flujo total de sabores activos y otras sensibles al componente electrónico. Su resultado de 2002 encontró un componente no electrónico significativo y un flujo total compatible con modelos solares. (Colaboración SNO, 2002, Direct Evidence for Neutrino Flavor Transformation from Neutral-Current Interactions in the Sudbury Neutrino Observatory)

El ejemplo muestra cómo una discrepancia puede involucrar tanto al objeto astronómico como a la física del mensajero. La combinación de observaciones permitió separar posibilidades que una sola medida confundía. Que el modelo general funcione no elimina preguntas sobre abundancias, opacidad o transporte: esas diferencias más finas se investigan precisamente porque existen restricciones independientes.

Figura 40.3 — Dos mensajeros someten a prueba un mismo interior

Las oscilaciones solares se infieren mediante la luz superficial; los neutrinos atraviesan el interior y producen raros eventos detectables en la Tierra.

Clave de lectura. Las dos ramas no miden la misma propiedad. Su compatibilidad restringe modelos de estructura y de reacciones nucleares, además de las propiedades de los propios neutrinos.

40.8. La actividad pertenece al plasma y a sus campos#

La estabilidad global no vuelve tranquila cada región solar. El plasma conductor se mueve, rota de manera no uniforme y modifica el campo magnético; el campo, a su vez, ejerce fuerzas sobre el plasma. La generación y mantenimiento del magnetismo mediante esos movimientos se denomina dinamo. No requiere un imán permanente escondido dentro del Sol. (NASA / Marshall Solar Physics, The Solar Dynamo)

Las manchas solares son regiones de la fotosfera donde el campo altera el transporte convectivo y la temperatura resulta menor que en zonas próximas. Se ven oscuras por contraste, no porque sean agujeros sin materia ni lugares que hayan dejado de emitir. La actividad y la distribución de manchas varían en ciclos de alrededor de once años, con duraciones y amplitudes variables; el retorno de la orientación magnética global corresponde aproximadamente a dos ciclos de manchas. (NASA / Marshall Solar Physics, The Sunspot Cycle)

Los movimientos pueden almacenar energía en configuraciones magnéticas. Cuando la estructura del campo se reorganiza en un plasma, parte de esa energía se convierte en calentamiento, aceleración de partículas y radiación. La reconexión magnética nombra una modificación de la conectividad del campo bajo condiciones que permiten romper la aproximación de que este se mueve inseparablemente con el fluido. Las líneas dibujadas son una representación: no son cuerdas materiales que se corten. (NASA / Marshall Solar Physics, Solar Flares)

Una fulguración es una liberación rápida de energía que aumenta la radiación y puede acelerar partículas. Una eyección de masa coronal expulsa una gran estructura de plasma y campo magnético. Pueden estar asociadas, pero no son el mismo fenómeno. El viento solar, en cambio, es un flujo persistente de partículas que se extiende por el Sistema Solar, con propiedades variables.

La corona añade una inversión aparente de la intuición térmica: alcanza temperaturas del orden de un millón de kelvin o más, superiores a las de la fotosfera. Las líneas de elementos muy ionizados y la emisión de alta energía sustentan esa inferencia. (NASA / Marshall Solar Physics, The Corona) No implica que el calor fluya espontáneamente desde una región fría para producir otra más caliente sin aporte energético: movimientos y campos transportan energía que puede disiparse arriba.

Las ondas en el plasma magnetizado y la liberación de energía magnética intervienen en las explicaciones del calentamiento coronal. Establecer su contribución bajo distintas condiciones requiere observaciones y modelos; no existe una única proporción universal que pueda asignarse a toda la corona. Además, temperatura alta no equivale a gran cantidad total de energía térmica: la densidad coronal es muy baja.

40.9. La estabilidad tiene una historia#

La estrella mantiene una configuración mientras cambia el material del que depende. Convertir hidrógeno en helio modifica la composición y la relación entre presión, temperatura y densidad. El núcleo se reajusta y la luminosidad evoluciona. Una estrella de la secuencia principal no repite exactamente el mismo estado durante toda esa etapa.

La masa inicial ayuda a determinar las condiciones centrales y la velocidad de consumo, pero no ofrece por sí sola un reloj exacto. Composición, mezcla interna, rotación e intercambio de materia con una compañera pueden alterar el recorrido. Tampoco más combustible garantiza más duración: una estrella masiva puede disponer de una reserva mayor y gastarla mucho más deprisa.

El funcionamiento solar queda así explicado por un sistema de relaciones: la gravedad confina, la presión sostiene, las reacciones reponen energía y el transporte conecta interior y emisión. Las observaciones del espectro, las oscilaciones y los neutrinos examinan distintas partes de ese sistema. Cuando el combustible central cambia lo suficiente, la configuración deja de ser sostenible de la misma manera. La evolución estelar comienza justamente donde la explicación de su estabilidad encuentra sus condiciones de validez.

Preguntas de transferencia#

Una estrella roja que supera en luminosidad a una azul#

Ejemplo construido. Se han corregido las distancias y la absorción por polvo. Una estrella rojiza emite más energía total que otra azulada. ¿Contradice esto que una superficie más caliente emite más por unidad de área?

Respuesta razonada. No. La luminosidad depende del área y de la cuarta potencia de la temperatura efectiva. La estrella rojiza puede tener un radio mucho mayor. Habría que combinar temperaturas y luminosidades para inferir tamaños y contrastarlos con otras observaciones. La comparación no determina por sí sola cuál es más vieja: depende también de las masas y etapas evolutivas. El error consistiría en confundir una propiedad de cada unidad de superficie con la emisión total del objeto.

Menos neutrinos de una clase#

Un detector registra menos neutrinos electrónicos que los previstos por un modelo solar, pero otro canal mide un flujo total compatible con él. ¿Qué parte de la explicación queda especialmente sometida a prueba?

Respuesta razonada. La discrepancia entre componente y total orienta hacia la transformación de sabores y hacia la respuesta específica de los detectores, antes que hacia una reducción general de la generación nuclear. Aun así, deben revisarse calibración, fondos, energías detectadas y qué sabores incluye el segundo canal. No basta comparar dos números llamados «flujo» si sus sensibilidades no coinciden. La conclusión sólida surge al obtener una descripción común de las reacciones y del recorrido del mensajero.

Una capa más caliente fuera de otra más fría#

Ejemplo construido. Un modelo de atmósfera estelar reproduce una fotosfera relativamente fría y una corona mucho más caliente, pero sólo incluye transferencia pasiva de calor desde abajo. ¿Qué explicación falta?

Respuesta razonada. Una temperatura coronal elevada y mantenida requiere un balance de energía compatible con sus pérdidas. El modelo debe incluir mecanismos que transporten y disipen energía, como ondas y procesos magnéticos, y no limitarse a invocar proximidad al interior. También debe comparar densidades: una región muy tenue puede tener partículas muy energéticas sin almacenar tanta energía térmica como una capa densa más fría. Encontrar el aporte necesario no demuestra automáticamente cuál de los mecanismos propuestos domina.

Fuentes y lecturas del capítulo#

NASA. Sun: Facts. Referencia de estructura, escalas, composición y actividad solar. (Fuente directa)

NASA / Marshall Solar Physics. The Solar Interior. Describe las regiones de generación y transporte de energía solar; las simplificaciones de difusión se explicitan en el texto. (Fuente directa)

M. Agostini y colaboradores / Colaboración Borexino. Experimental evidence of neutrinos produced in the CNO fusion cycle in the Sun (2020). Artículo publicado en Nature sobre neutrinos del ciclo carbono-nitrógeno-oxígeno; aporta una comprobación de la fusión mediante mensajeros del núcleo. (Fuente directa)

NASA / Imagine the Universe!. Spectra — Introduction. Explica cómo un espectro permite distinguir emisión continua, absorción y emisión de líneas. (Fuente directa)

David H. Hathaway / NASA Marshall Solar Physics. Surface Waves and Helioseismology. Explica cómo los modos de oscilación permiten inferir propiedades del interior solar. (Fuente directa)

Colaboración SNO. Direct Evidence for Neutrino Flavor Transformation from Neutral-Current Interactions in the Sudbury Neutrino Observatory (2002). Medición original que distingue el flujo de neutrinos electrónicos del flujo total y contrasta la transformación de sabor con modelos solares. (Fuente directa)

NASA / Marshall Solar Physics. The Solar Dynamo. Presenta la interacción entre movimientos del plasma y campo magnético, sin reducirla a un imán rígido. (Fuente directa)

NASA / Marshall Solar Physics. The Sunspot Cycle. Relaciona la distribución de manchas y la inversión magnética con el ciclo solar; no se utiliza como pronóstico de un ciclo concreto. (Fuente directa)

NASA / Marshall Solar Physics. Solar Flares. Describe las señales de las fulguraciones y el papel de la energía magnética almacenada. (Fuente directa)

NASA / Marshall Solar Physics. The Corona. Conecta las líneas de iones muy ionizados y la emisión de rayos X con la temperatura de la corona. (Fuente directa)

Bibliografía de la parte V · Bibliografía general

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